| Especial Excursiones de Otoño - Las Lagunas de Villafáfila |
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ESPECIAL EXCURSIONES DE OTOÑO.
En plena llanura zamorana se halla el complejo lacustre de Villafáfila, donde cada otoño se reunen millares de aves acuáticas que descansan de sus migraciones. En una extensión de 32.000 hectáreas, la Reserva Regional de las Lagunas de Villafáfila acoge más de 110 clasificaciones de aves.
De ellas, el 10% de la población mundial de avutardas. Otoño puede resultar la estación más apropiada para conocer estos espacios naturales. Sólo el vuelo de los miles y miles de ejemplares rompen la monotonía de esta llanura húmeda.
Situadas en plena Tierra de Campos, al noroeste de la provincia de Zamora, se conserva un valioso conjunto de lagunas que constituyen un verdadero oasis de vida para las aves migratorias. Son lagunas de aguas salinas, que se suceden una tras otra; hasta desaparecer por el horizonte.
Allí, donde la vista solo encuentra pequeños pueblos de adobe semi abandonados en los que se alzan, sobrias y misteriosas, las viejas espadañas de las Iglesias, abadías y monasterios. En la reserva hay varias lagunas pequeñas y tres más grandes que son La Laguna Grande (entre Villafáfila y Otero de Sariegos) de 192,5 hectáreas, La Laguna de Barillos (en la carretera hacia Tapioles) de 117,5 hectáreas, y La Laguna de las Salinas (en Villarrín de Campos) de 82,5 Has.
Esparcidos por la penillanura y confundidos con el color ocre de las tierras, se divisan las típicas construcciones de adobe de los curiosos palomares que, a modo de observatorios, se sitúan esparcidos por los campos, guardando cierta semejanza con las típicas casas de los nómadas del Tibet.
Aún pueden observarse unos 115 en toda la reserva, con sus múltiples formas y adornos. La mayoría de ellos los podemos encontrar en los términos de Villarrín y Villafáfila.
Sorprende al acercarse a estos humedales el silencio con el que nos recibe el frío amanecer del otoño; cuando las últimas nieblas de la noche aún cubren las lagunas. En un instante, el silencio se rompe en un estruendo de graznidos y el cielo se torna gris y obscuro. Es la naturaleza que grita mostrándose en todo su esplendor, impregnando de color y sonido este bello e inmenso escenario natural. Son sombras navegantes de cientos de miles de aves, de todas las especies que durante el Otoño bajan hasta estas lagunas a invernar ó, de paso, hacia sus cuarteles de invierno en África.
TURISMO ORNITOLÓGICO: VARIEDAD DE AVES MIGRATORIAS. A estas lagunas acuden durante el Otoño y la Primavera cientos de miles de aves acuáticas, invernantes y migratorias. La principal especie que se puede encontrar es el ánsar común, moviéndose en grandes bandos, tiene un carácter muy ruidoso, y es la que da mayor espectacularidad a la Reserva junto con las grullas que también son muy numerosas. Además, en las lagunas también se pueden observar grandes cantidades de ánade real (azulón), pato cuchara, cerceta común, ánade silbón, focha, avefrías, porrón común, porrón moñudo, gaviotas y ánade friso. También se pueden observar, aunque en menor número, zampullín, correlinos común, archibebe común, aguja colinegra, avoceta, garza real y garcilla bueyera.
En definitiva, un gran elenco de aves, que bien de paso o porque permanezcan todo el año, hacen de este humedal un lugar ideal para los amantes de la naturaleza por su valor ornitológico y paisajístico. Y para enriquecer más si es posible, a todas las especies de aves mencionadas, hay que añadir en las zonas abiertas de esta Tierra de Campos una amplia gama de rapaces, que tienen aquí su hábitat de nidificación y campeo. Es recomendable acudir siempre con unos buenos prismáticos y visitar el Centro de Interpretación para recibir información sobre los mejores y más auténticos sitios desde los que observar las aves.
TURISMO ACTIVO Y CULTURAL.
Actividades que se pueden realizar : Fotos y texto Mercedes Sánchez. |




















